Ortega Cano, condenado a dos años y medio por la muerte de Carlos Parra

El torero José Ortega Cano ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por  homicidio imprudente y conducción temeraria en el accidente  de tráfico mortal que causó el 28 de mayo de 2011, en el que murió Carlos  Parra, el conductor del vehículo con el que chocó en una carretera de Sevilla.  El abogado del extorero, Enrique Trebolle, ya ha anunciado que recurrirá ante la  Audiencia Provincial de Sevilla el fallo. También lo harán los abogados de la  familia del fallecido, Luis Romero y Andrés Avelino Romero.

Con esta sentencia, a la que no ha acudido personalmente, el diestro ha escrito un nuevo y oscuro capítulo de una vida marcada por el sufrimiento familiar, la gloria como gran torero que fue y su irrefrenable decadencia a raíz de su viudedad y las desacertadas actuaciones fuera de los ruedos, que le han mediatizado y condenado para el resto de sus días.

El letrado del exmatador de toros ha sido quien ha acudido a Sevilla para que  le fuera notificada la sentencia en la mañana de este miércoles. Minutos después  de conocerse la misma, el letrado ha indicado que recurrirá en apelación ante la  Audiencia Provincial un fallo con el que no se sienten «satisfechos de ninguna  manera». No obstante, Trebolle sí se ha mostrado conforme con el hecho de que la  juez Sagrario Romero haya anulado finalmente -tal y como pedía la defensa- la  prueba de alcoholemia en la que su cliente arrojó un resultado de 1,26 de gramos  de alcohol por litro en sangre. La juez estimó que se rompió la cadena de  custodia en el Hospital Virgen Macarena donde fue ingresado grave tras el  siniestro por lo que no tuvo en consideración esta prueba para dictar su  fallo.

La juez Sagrario Romero ha condenado al exmatador de toros a dos años, seis  meses y un día de cárcel, todo ello frente a la petición  de cuatro años de prisión que realizaron en el juicio oral tanto la Fiscalía  como la acusación particular que ejerce la familia de la víctima.

De su lado, el abogado que ejerce la defensa del extorero solicitó su libre  absolución escudándose siempre en considerar «nula de pleno derecho» la prueba  de alcoholemia a su cliente que siempre se ha mostrado  inocente. En la vista oral celebrada el pasado mes de marzo, Ortega  Cano insistió en que respetó las señales de tráfico, condujo a la  velocidad reglamentariamente permitida y no bebió alcohol antes del accidente,  subrayando que únicamente se tomó dos coca-colas y «se  mojó» los labios con una copa de cava que le ofrecieron en un  establecimiento hostelero.

Fuente: «La Vanguardia».

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