La mutilación de Ester Quintana fuerza un cambio radical en los antidisturbios

Mandos, tácticas, ropa, material, vehículos y tecnología. Todo está cambiando en la Brigada Mòbil (Brimo), la unidad antidisturbios de los Mossos. La mutilación ocular de Ester Quintana la tarde de la huelga general del 14-N y la polvareda política que levantó –con el relevo del ‘conseller’ Felip Puig incluido– han forzado a Interior a acometer una profunda reforma de la brigada.

Sin embargo, la considerable inversión que requerirían algunos de dichos cambios (solo el gasto en uniformes y vallas antiavalanchas puede superar los 400.000 euros) ha generado críticas en un cuerpo que, como el resto de la Administración, padece grandes recortes.

Las etapas iniciales del cambio ya se han llevado a cabo. La primera medida fue la de numerar las pelotas de goma y sellar los zurrones en que los antidisturbios llevan este material, como adelantó EL PERIÓDICO el 23 de febrero pasado. Después, se creó un código alfanumérico (criticado por su dificultad de memorización) que va impreso en la espalda de los agentes y que permite identificar a esos policías, cumpliendo así al fin con la ley.

En paralelo, el nuevo jefe de la unidad, el inspector Marc Caparrós, ha ido relevando a todos los miembros del equipo de mando de los antidisturbios.

Fuente: «La Vanguardia».

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