El PP empieza a buscar una salida para evitar la censura a Rajoy

Al Partido Popular se le acaban los argumentos para justificar  la ausencia de Mariano Rajoy en el Parlamento y ha comenzado a  buscar una fórmula que permita vestir una comparecencia voluntaria del  presidente que evite la moción  de censura pero que tampoco parezca que el PSOE y Bárcenas se salen  con la suya.

Aunque tanto el Gobierno como el PP insisten públicamente en  que nada ha cambiado tras la amenaza de los socialistas, lo cierto es que el  órdago del PSOE en forma de moción de censura ha alcanzado la fibra más sensible  de algunos de los diarios internacionales de referencia, como el Financial  Times, el Wall Street Journal y Le Monde entre otros. Todos ellos, que sólo en  ocasiones muy excepcionales llevan la política española a sus espacios más  destacados, apuntaron la evidencia de un presidente acorralado y su resistencia  a someterse al control del Congreso.

La presión ya no es sólo nacional.  La ausencia parlamentaria del presidente comienza a agrietar la imagen  internacional del Gobierno español que tantos meses y esfuerzos le ha costado  conseguir. Ahora los esfuerzos del PP y de la oposición se conducen en dos  frentes paralelos. El primero es tratar de lanzar sobre el oponente toda la  presión que supondría la celebración de una moción de censura.

Los  populares insisten en la idea de que quien paga el mayor precio en una moción de  estas características es el candidato que la presenta, pues es quien debe  defender un nuevo programa de gobierno y quien resulta derrotado en la votación  con la que concluye. Los socialistas, por su parte, destacan que la mera  celebración de la moción sería un tremendo golpe internacional a la imagen del  presidente. Además, dan por descontado el carácter reprobatorio de la moción y  que ésta no se llegaría a votar, pues el PSOE tiene la facultad de poder  retirarla justo antes de la votación, evitando así una derrota segura.

El  segundo frente es la búsqueda de la fórmula parlamentaria que permita una salida  airosa al presidente del Gobierno y al líder de la oposición. Tanto el portavoz  del PP, Alfonso Alonso, como fuentes de la Moncloa negaron ayer categóricamente  que se esté trabajando en este sentido. «Las comparecencias no se convocan desde  (la prisión de) Soto del Real», insistió ayer Alonso en su línea de poner en el  mismo equipo al PSOE y a Luis Bárcenas. Fuentes de Presidencia negaron también  que se esté trabajando en opciones alternativas para que Rajoy acuda al  Parlamento.

Sin embargo, fuentes populares admitieron que si finalmente  el presidente debe ir, es mejor hacerlo por voluntad propia y manejar los  tiempos de la comparecencia que hacerlo en una moción de censura, más extensa y  durante la cual el peso del discurso lo tiene el candidato alternativo. Por eso,  Alonso no quiso cerrarse ninguna puerta y dijo que la posición de su grupo se  conocerá el día 24, fecha prevista para la celebración de la diputación  permanente que decidirá sobre las peticiones de comparecencia del  presidente.

Los socialistas también se emplearon ayer a fondo en su  trabajo de incrementar la presión sobre el Gobierno. Su portavoz en el Congreso,  Soraya Rodríguez, insistió en la contundencia de la decisión y en que no habrá  soluciones intermedias. «Nuestra decisión es clara y firme: o comparece el  presidente del Gobierno o presentaremos la moción de censura», señaló  Rodríguez.

Fuentes socialistas enfatizaron ayer la satisfacción que el  envite ha generado dentro del partido. Sinceras en su posición, las aludidas  fuentes admitieron que las dificultades por las que atraviesa el partido hacen  que sean pocos los riesgos políticos de una moción controlada, especialmente si  se planifica de tal forma que evite la votación.

Entre los dos fuegos, el  portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, se volvió a mostrar  ayer contrario a la celebración de una moción de censura, pero sí convencido de  la necesidad de que Rajoy se explique en el Congreso. Duran hacía gala de esa  postura intermedia poco antes de salir camino de Vitoria, donde ayer mantuvo una  entrevista con el lehendakari, Iñigo Urkullu.

También el PNV es firme  partidario de la comparecencia de Rajoy y tendría serias dificultades para  apoyar una moción con Pérez Rubalcaba como candidato a la presidencia. Unos y  otros creen que el presidente todavía tiene margen para acudir al Congreso a  explicarse sin que ello signifique un notable desgaste de su imagen.

Fuente: «La Vanguardia».

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