El Colegio de Médicos abre expediente ‘por incapacidad’ al médico del Madrid Arena

El Colegio de Médicos de Madrid ha abierto un expediente por falta grave al doctor Simón Viñals por la asistencia médica que prestó hace casi un año al frente del botiquín que se instaló en la fiesta de Halloween del Madrid Arena al considerar que no estaba capacitado por su avanzada edad y al ser colegiado honorífico, lo que le impedía el ejercicio activo de su profesión.

Así consta en el informe emitido por el organismo en el que se acuerda abrir sendos expedientes disciplinarios a Simón Viñals y a su hijo Carlos por una falta grave. El primero fue el responsable del servicio médico que se instaló en el Madrid Arena para cubrir las situaciones médicas que se produjeran. El servicio fue contratado por Diviertt, la empresa de Miguel Ángel Flores.

El procedimiento se abre a instancias de la solicitud de apertura de investigación realizada por el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Jaime Lissavetzky, a raíz de la muerte de cinco jóvenes en la fiesta organizada por Miguel Ángel Flores.

A Simón Viñals se le acusa de «ejercer presuntamente la profesión médica sin estar capacitado para ello; y prestar una atención médica carente, al parecer de calidad médica y humana exigibles en las circunstancias en las que se hallaba».

También se le reprocha «desempeñar actuaciones que sobrepasaron su capacidad y de no recoger documentalmente en la correspondiente historia clínica dichas actuaciones médicas». A su hijo se le acusa de prestar, igualmente, una atención carente de calidad médica y humana exigibles a lo que pasaba y de no recoger dichas actuaciones en un informe.

Según los estatutos del colegio, recoge el informe, las faltas graves se sancionarán con la suspensión del ejercicio profesional por tiempo inferior a un año o multa de 300 a 3.000 euros.

No estaba capacitado

En el informe, el colegio se pronuncia sobre varios aspectos de la actuación de los Viñals aquella trágica noche y comienza recordando que Simón figura en el colegio como colegiado honorífico, siendo uno de los requisitos para ostentar esta distinción el no continuar ejerciendo la profesión médica.

«Es evidente que el doctor Simón Viñals continuó ejerciendo la profesión, luego tenía la obligación de estar colegiado con el ejercicio y estar corriente en el pago de cuotas colegiales, lo que no ocurría», asevera el escrito.

En cuanto a si estaba capacitado físicamente, el colegio sostiene que, con sus 77 años, «no solo había superado ampliamente los límites de edad que algunas instituciones ponen para desempeñar una guardia de presencia física, sino también la edad de jubilación».

Y recuerda que las reanimaciones cardiopulmonares (RCP) «pueden llegar a ser extenuantes para un médico en condiciones normales». «Lo que es indiscutible es que un médico en edad laboral hubiera estado en mejores condiciones físicas para realizar ese trabajo que un médico de la tercera edad», apostilla.

Sobre la actuación médica, el colegio critica que el botiquín no contara con un disfibrilador, ya que éste se trajo de una ambulancia, y que no pidiera ayuda a los servicios de emergencia al comprobar la gravedad de la situación.

Por ello, sostiene que quebrantó el Código Deontológico en lo relativo a que «el principio de lealtad del medico es la que debe a su paciente y la salud de éste debe anteponerse a cualquier otra conveniencia».

Además, el informe recoge que hay dudas respecto a la administración de las ampollas de adrenalina que aseguran los Viñals que aplicaron a las chicas, dado que «no tenían una vía cogida ni estaban intubadas».

Fuente: «La Vanguardia».

Deja un comentario