Condenan a Caixa Laietana por vender preferentes a un anciano con Alzheimer

Un Juzgado de Mataró ha condenado a Caixa  Laietana, integrada en Bankia, a indemnizar a una pareja de ancianos, uno de ellos enfermo de Alzheimer,  por venderles preferentes sin ofrecerles información previa del  tipo de producto que estaban comprando.

En concreto, la Sala anula los contratos que la pareja tenía firmados con la  entidad, así como las libretas relacionadas con los mismos y obliga a la caja a  restituir las obligaciones derivadas de la nulidad y el precio con los intereses  legales del mismo desde la fecha de suscripción.

Además, obliga a la entidad a pagar a los demandantes los daños y perjuicios  producidos «equivalentes al tipo de interés que la propia entidad de crédito  demandada abonaba a los fondos depositados a plazo fijo en cada anualidad,  aplicada al capital invertido de 12.000 euros, 18.000 euros y 6.000 euros más  los intereses».

La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, recuerda que la pareja  firmó tres contratos de suscripción de participaciones preferentes el 11 de  noviembre de 2002 (por 12.000 y 18.000 euros) y el 8 de junio de 2011 (por 6.000  euros).

Además señala que de la lectura de los tres documentos relacionados «no se  identifica en los mismos datos relativos al plazo de vencimiento o restitución  del importe invertido más allá de la mención expresa a que podrá realizarse la  amortización anticipada de los títulos a partir del quinto año desde la fecha de  su tipo de emisión».

También se hace referencia al rendimiento que esta emisión produce al tipo  del 4,35 o 3,94% y TAE 4,42 o 4,00%, «sin que conste mención a las  características de la emisión del producto».

Los compradores de las preferentes eran una pareja «de clientes ahorradores  de toda la vida de la sucursal de Caixa Laietana» en la que concertaron los  contratos.

En ella efectuaron imposiciones con su primer trabajo a los 16 años y fueron  fieles a la entidad a lo largo de su vida. La sala señala que es «difícil»  entender cómo gente mayor «puede libre y voluntariamente suscribir un contrato  de operaciones financieras complejas para el que no están destinados al ser  clientes minoristas, sin los conocimientos específicos para su  entendimiento».

Finalmente, apunta que en este caso no se trata solo de que se omitiera  información sobre las preferentes, sino que «a sabiendas de que uno de los  actores estaba aquejado de un proceso de enfermedad degenerativa, se deja al  mismo fuera de la oficina donde se suscribe el contrato».

Señala, asimismo, que no se le dio asesoramiento contradictorio y se dispuso  de parte de su dinero «al margen de su voluntad con pleno conocimiento de esta  circunstancia por el comercial de banca que realiza la operación».

Fuente: «La Vanguardia».

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