Bárcenas y su mujer explicarán ante el juez el origen de su fortuna

El extesorero del PP Luis  Bárcenas y su mujer Rosalía Iglesias tienen hoy una nueva cita con  el juez Pablo Ruz, que les quiere preguntar sobre el  origen de su fortuna en Suiza, cuantificada en 48,2 millones de euros, tras  constatar que negocios como la compraventa  de cuadros, con los que han tratado de justificarla, no se corresponden con  operaciones reales.

Es una incógnita saber si el matrimonio prestará declaración, ya que la  última vez que compareció Bárcenas ante Ruz, el 22 de marzo, se negó a declarar  argumentando que era la octava vez que comparecía en la Audiencia Nacional y que  no iba a declarar ni ese día, ni en ninguna otra ocasión que se le volviera a  citar.

Sin embargo, la situación procesal del extesorero y, especialmente, la de su  esposa se ha complicado en las últimas semanas, por lo que podría cambiar de  opinión.

Bárcenas siempre ha tratado de exculpar a su mujer negando que tuviera  conocimiento de sus cuentas  en Suiza, pero la última comisión rogatoria sobre sus fondos en la entidad  Lombard  Odier (que llegaron a ser de más de 26 millones), ha revelado no  solo que le acompañó en alguno de los numerosos viajes que hizo para ingresar  efectivo, sino que era beneficiaria de una de esas cuentas.

Antes de tener esta documentación, Ruz ya había citado al matrimonio por el  presunto intento de engañar al juzgado con unos contratos de compraventa de unos  cuadros,  supuestamente propiedad de Rosalía Iglesias y valorados en 560.000 euros,  que no «reflejarían la realidad», lo que le valió a ambos la imputación de tres  nuevos delitos: falsedad documental, estafa procesal en grado de tentativa y  blanqueo de capitales.

Ruz adoptó esta decisión tras tomar días antes declaración como testigo a la  pintora argentina Isabel Mackinlay, que admitió haber accedido a firmar unos  contratos en los que aparecía como intermediaria de una venta ficticia de  cuadros de la mujer de Bárcenas.

Cuando Iglesias compareció el 18 de mayo ante Ruz, tras volver a ser imputada  en Gürtel por un delito fiscal, defendió la legalidad de las operaciones de  compra de unos cuadros en 1987, ya que entre su adquisición y su venta  transcurrió un plazo de tiempo superior al que establece la normativa vigente  para tener que declarar la ganancia patrimonial.

El extesorero ha justificado siempre el origen de su fortuna, ante los bancos  suizos, la agencia tributaria y la justicia, en la compraventa de cuadros o los  negocios inmobiliarios, algo de lo que duda el juez tras comprobar que el  matrimonio trató de «inducir a error» al juzgado con esos contratos.

Bárcenas sigue manteniendo que esas operaciones de compraventa fueron reales  y por ello sus abogados, Miguel Bajo y Alfonso Trallero, pidieron la suspensión  de esta nueva citación hasta que se compruebe con una prueba caligráfica la  autenticidad de la firma de la pintora argentina en uno de los contratos, que  ella misma cuestionó que fuera suya.

No obstante, y aunque Ruz no se ha pronunciado al respecto, la citación se  mantiene, máxime cuando cuatro días después de llamarle a declarar, el juez daba  a conocer el resultado de la nueva comisión rogatoria de Suiza con sus cuentas  en Lombard Odier.

La comisión rogatoria aludía al apoderado de Bárcenas Iván Yáñez, y por eso  le ha llamado también a declarar.

La única vez que Bárcenas se ha sometido a un interrogatorio ante Ruz fue el  25 de febrero, tras conocerse, a través de otra comisión rogatoria, que llegó a  tener 22 millones de euros en el Dresdner Bank de Suiza.

Él mismo elevó esa cifra en su declaración a 38 millones, fruto, dijo, de su  «acierto» en negocios como la bolsa o la compraventa de obras de arte, cantidad  que ahora se ha sabido que llegó a ser de 48’2 millones de euros en 2007, según  cálculos de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF) en  su último informe.

Tras ese interrogatorio, el juez le impuso comparecencias quincenales en el  juzgado, la prohibición de salir del territorio nacional sin autorización  judicial y la retirada del pasaporte.

Fuente: «La Vanguardia».

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