Bankia, condenada a devolver 37.000 euros por preferentes

El Juzgado de Primera Instancia de Madrid número 71 ha condenado a Bankia a devolver los 37.000 euros que dos clientes invirtieron  en adquirir participaciones preferentes por «falta de  información y claridad» a la hora de ofrecerles este producto.

En una sentencia, la titular de dicho juzgado declara nulo el contrato que  estos dos clientes minoristas y sin conocimientos financieros firmaron en mayo  de 2009, cuando uno de ellos tenía 65 años.

Según explica la magistrada, la relación de ambos con Bankia se remonta a  1998, cuando adquirieron productos financieros de perfil de riesgo muy bajo, por  lo que «parece poco probable» que los clientes se interesasen por otros de  «especial complejidad».

Por ello, deduce que «razonablemente» los empleados de la entidad «ofrecieron  y asesoraron a los actores sobre la conveniencia de suscribir» preferentes, por  lo que Bankia «no se limitó a desarrollar una actividad de intermediación o  comercialización, sino que asesoró de forma personalizada a los actores».

Pese a que el resultado del test de conveniencia fue positivo, la juez señala  que «está integrado por preguntas básicas y genéricas que en modo alguno pueden  aportar información sobre la conveniencia» de haberle ofrecido este  producto.

Un extremo que, prosigue, convierte a este test «en un mero trámite para  cumplir formalmente con la normativa vigente, pero no satisface la finalidad de  obtener la información necesaria sobre los conocimientos y experiencia del  cliente».

A ello se une que el folleto informativo se les entregó el mismo día de la  firma, una operativa que no fue «la adecuada» de cara a informarles.El empleado  de la oficina «se limitó a reproducir el contenido del folleto informativo»,  algo «insuficiente» para hacerles comprender las características técnicas del  producto, y además «sustrajo» información «fundamental» para que entendieran el  riesgo de la operación, como es que la recuperación de la inversión dependía de  la solvencia de la entidad».

«La consecuencia de todo lo expuesto no puede ser otra que la de apreciar la  existencia, durante el proceso contractual, de vicio esencial en el  consentimiento sobre la sustancia y las condiciones objeto del contrato  propiciado por la falta de información y claridad por parte de la entidad  demandada», concluye.

Fuente: «La Vanguardia».

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